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Las ordenanzas y los convenios

Ordenanzas

En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, una ordenanza es un acto sagrado y formal que tiene un significado espiritual. Cada ordenanza fue diseñada por Dios a fin de enseñar verdades espirituales. Las ordenanzas de salvación se efectúan por medio de la autoridad del sacerdocio y bajo la dirección de quienes poseen las llaves de ese sacerdocio. Algunas ordenanzas son esenciales para la exaltación y se llaman ordenanzas de salvación.

La primera ordenanza de salvación del Evangelio es el bautismo por inmersión en agua efectuado por alguien que tenga la autoridad. El bautismo es necesario para que una persona sea miembro de la Iglesia y para entrar en el reino celestial (véase Juan 3:5).

La palabra bautismo deriva de una palabra griega que significa meter en un líquido o sumergir. La inmersión es un símbolo de la muerte de la vida pecaminosa de la persona y del renacimiento a una vida espiritual, dedicada al servicio de Dios y a Sus hijos; también simboliza la muerte y la resurrección.

Después del bautismo, uno o más varones que poseen el Sacerdocio de Melquisedec, colocan las manos sobre la cabeza de la persona bautizada y la confirman miembro de la Iglesia. Como parte de esa ordenanza, llamada confirmación, la persona recibe el don del Espíritu Santo.

El don del Espíritu Santo no es lo mismo que la influencia del Espíritu Santo. Antes del bautismo, una persona puede sentir la influencia del Espíritu Santo de vez en cuando y, mediante esa influencia, recibir un testimonio de la verdad (véase Moroni 10:4–5). Después de recibir el don del Espíritu Santo, la persona tiene derecho a la compañía constante del Espíritu Santo, siempre y cuando cumpla los mandamientos.

Otras ordenanzas de salvación incluyen la ordenación al Sacerdocio de Melquisedec (para los varones), la investidura del templo y el sellamiento del matrimonio (véase D. y C. 131:1–4). Todas las ordenanzas del sacerdocio necesarias para la salvación van acompañadas de convenios. Esas ordenanzas de salvación también pueden efectuarse de forma vicaria en el templo a favor de personas fallecidas. Las ordenanzas vicarias son efectivas sólo cuando las personas fallecidas las aceptan en el mundo de los espíritus y honran los convenios relacionados con dichas ordenanzas.

Otras ordenanzas, como la bendición de los enfermos y dar un nombre y bendecir a los niños, también son importantes para nuestro progreso espiritual.

Referencias afines: Hechos 2:36–38.

Convenios

Un convenio es un acuerdo sagrado entre Dios y el hombre. Dios establece las condiciones del convenio y nosotros nos comprometemos a hacer lo que Él nos pide. Dios, a su vez, nos promete ciertas bendiciones por nuestra obediencia (véase D. y C. 82:10).

Todas las ordenanzas de salvación del sacerdocio incluyen convenios. Cuando nos bautizamos, hacemos un convenio con el Señor, que renovamos al participar de la Santa Cena. Los hermanos varones que reciben el Sacerdocio de Melquisedec efectúan el juramento y convenio del sacerdocio. También se efectúan convenios adicionales en el templo.

Referencias afines: Éxodo 19:5–6Salmos 24:3–42 Nefi 31:19–20D. y C. 25:13.