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Los profetas y la revelación

Un profeta es una persona que ha sido llamada por Dios para hablar en Su nombre (véase Amós 3:7). Los profetas testifican de Jesucristo y enseñan Su evangelio, dan a conocer la voluntad y el verdadero carácter de Dios, y condenan el pecado y advierten sobre sus consecuencias. En ciertas ocasiones profetizan acontecimientos futuros (véase D. y C. 1:37–38). Muchas de las enseñanzas de los profetas se encuentran en las Escrituras. Al estudiar las palabras de los profetas, aprendemos la verdad y recibimos orientación (véase 2 Nefi 32:3).

Apoyamos al Presidente de la Iglesia como profeta, vidente y revelador, y como la única persona sobre la tierra que recibe revelación para dirigir a toda la Iglesia. También apoyamos a los consejeros de la Primera Presidencia y a los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores.

La revelación es la comunicación de Dios con Sus hijos. Cuando el Señor revela Su voluntad a la Iglesia, Él habla por intermedio de Su profeta. Las Escrituras (la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio) contienen revelaciones dadas por profetas de la antigüedad y de los últimos días. El Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el profeta de Dios sobre la tierra en la actualidad.

Las personas pueden recibir revelación para atender sus necesidades y responsabilidades específicas, resolver dudas particulares y fortalecer su testimonio. La mayoría de las revelaciones a los líderes y miembros de la Iglesia se reciben por medio de pensamientos e impresiones del Espíritu Santo. El Espíritu Santo habla a nuestra mente y a nuestro corazón con una voz suave y apacible (véase D. y C. 8:2–3). La revelación también se puede recibir por medio de visiones, sueños y visitas de ángeles.

Referencias afines: Salmos 119:105Efesios 4:11–142 Timoteo 3:15–17;Santiago 1:5–6Moroni 10:4–5.