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El objetivo de Seminarios e Institutos de Religión

Se ha encomendado a los maestros del evangelio de Jesucristo una responsabilidad sagrada. Su propósito va más allá de enseñar lecciones. El élder Oaks dijo: “Un maestro del Evangelio nunca estará satisfecho solamente con presentar un mensaje o predicar un sermón. El maestro excelente del Evangelio desea ayudar en la obra del Señor de brindar la vida eterna a Sus hijos” (“La enseñanza del Evangelio”, Liahona, enero de 2000, págs. 97‒98).

 

El objetivo de Seminarios e Institutos de Religión

Nuestro propósito es ayudar a los jóvenes, y a los jóvenes adultos, a entender y confiar en las enseñanzas y en la expiación de Jesucristo, a hacerse merecedores de las bendiciones del templo y a prepararse ellos mismos, a sus familias y a los demás para la vida eterna con su Padre Celestial.

 
Para alcanzar nuestro propósito:
 

Vivir

Vivimos el evangelio de Jesucristo y nos esforzamos por tener la compañía del Espíritu. Nuestra conducta y nuestro trato son ejemplares en el hogar, en el salón de clases y en la comunidad. Procuramos mejorar continuamente nuestro desempeño, nuestro conocimiento, nuestra actitud y nuestro carácter.
 

Enseñar

Enseñamos a los alumnos las doctrinas y los principios del Evangelio como se hallan en las Escrituras y en las palabras de los profetas. Estas doctrinas y principios se enseñan de tal manera que conduzcan al entendimiento y a la edificación. Ayudamos a los alumnos a cumplir con su función en el proceso de aprendizaje y los preparamos para que enseñen el Evangelio a los demás.
 

Administrar

Administramos nuestros programas y recursos de manera apropiada. Nuestros esfuerzos ayudan a los padres en su responsabilidad de fortalecer a sus familias. Trabajamos estrechamente con los líderes del sacerdocio al invitar a los alumnos a participar y al proveerles de un ambiente espiritual donde ellos pueda relacionarse el uno con el otro y aprender juntos.